21/7/12

Capitulo especial: Oberyn Martell.

                                                     La víbora Roja.

                       Todos los personajes que aparecen en este fanfiction son creación de George R.R. Martin.   

Oberyn Martell leyó de nuevo la carta que le había dado su hermano.
" Y por tanto, ofrezco a mi sobrina, la princesa Myrcella Baratheon, como forma de sellar este pacto, además os invito a ocupar un asiento en el Consejo Privado de Su Alteza Joffrey Baratheon, el primero de su nombre, legítimo rey de los ándalos, los rhoynar y los primeros hombres, Señor de los Siete Reinos y Protector del Reino, con el fin de restaurar el orden y la paz en Poniente.  Tyrion Lannister, Mano del Rey. "

Oberyn se removió en su asiento, incómodo por el silencio que había en la habitación. Nunca le había gustado el silencio, demasiada calma era algo que podía hacer enfermar a una persona y, en su opinión, su hermano era la viva prueba de ello.
Oberyn quería y respetaba mucho a Doran, pero no podía evitar pensar que era débil. Era demasiado cauteloso, muy calmado y prudente ya desde niño, y nunca había mostrado un arranque de ira, al menos desde que Oberyn tenía uso de razón.
Su hermano era demasiado apacible en su opinión, ni siquiera cuando la hermana de ambos, Elia y sus sobrinos Aegon y Rhaenys fueron asesinados durante el Saqueo de Desembarco del Rey, hacía diecisiete largos años, había demostrado rabia. Oberyn recordaba, en su furia, haber destrozado sus aposentos, y asesinado a los dos guardias que transportaron el cuerpo de Elia hasta Doran. Su hermano se había limitado a ordenar su enterramiento y ha encerrarse durante varios días, Oberyn incluso se había propuesto marchar sobre Roca Casterly, llego al límite de mandar cuervos con la intencíon de alzar a Dorne en apoyo de Viserys Targaryen , el hermano pequeño de Rhaegar, que por aquel entonces no era más que un niño. Pero Jon Arryn se presentó en Dorne, como representante de Robert, y al final, Doran reconoció al señor de la tormenta como su rey.

Dorne siempre había sido el más liberal de los Siete Reinos, fue el que más tarde se incorporó al reino de los Targaryen, siempre habían sido una raza guerrera, la influencia de los rhoynar era muy fuerte en Dorne, y siempre habían sido diferentes, hasta el punto que se conservaba el título de príncipe, título que Doran llevaba, y que llevaría Arianne a su muerte. En Dorne además existía una profunda enemistad hacia las rosas del Dominio, los Tyrell, pero esa enemistad se había acrecentado por culpa de Oberyn, al dejar tullido a Willas, el heredero de Altojardín, Oberyn nunca había tenido la intención de lisiarlo, fue pura mala suerte, de hecho, en los últimos años había recibido varias cartas de Willas, por lo visto a ambos les interesaban los caballos, sobre todo los más veloces, y en eso Dorne estaba más que sobrada.
A Oberyn siempre le había gustado vivir la vida plenamente, una batalla de vez en cuando, un buen vaso de tinto dorniense siempre que la ocasión lo requería, una mujer (o un hombre en un día cualquiera) para calentarle la cama por las noches. Su hermano decía que llevaba una vida peligrosa, y Oberyn le respondía a su hermano que el llevaba una vida demasiado tranquila y aburrida.

Al final no pudo soportarlo más:
-Bueno, ¿Vas a decirme algo o te vas a quedar ahi plantado como si fueras un puto cadáver?
-Intento pensar, sopesar las acciones y sus consecuencias, tu deberías hacer lo mismo -le replicó su hermano, con su voz tan pausada como siempre.
-Uf, pues ten cuidado, no te vaya a estallar la cabeza -se mofó Oberyn.
Doran se acomodó en su asiento con cuidado, para no hacerse daño, pues sufría de gota y hasta el más mínimo movimiento le suponía un agonía tremenda.
-Voy a aceptar -dijo Doran.
-Oh bueno, eso ya lo sabía yo antes de que te quedaras ahí callado como si los Otros te hubiesen llevado, "pensando".
-Pensar, mi querido hermano pequeño- Prosiguió Doran -. Es la mayor capacidad que tenemos los seres humanos, podemos elegir y sopesar cada acción, y eso nos convierte en personas inteligentes, es más probable que llegues a viejo de esta forma en vez de pensar a lo loco como tú.
-Si, si, ya he oído eso muchas veces, pero aquí estoy, envejeciendo paso a paso, y nadie me ha robado la vida aún. Pero volvamos a este asunto tan encantador. ¿Irás a Desembarco del Rey?.
-No, irás tú a representarme.
Oberyn se echó a reir, rió con tanta fuerza que se le saltaron las lágrimas y estuvo a punto de caerse de la silla.
-Es un gran chiste, hermano, pero no le veo la gracia porque sé que hablas en serio.
-Si no le ves la gracia, no sé a que viene tanta risa.
Oberyn esbozó una sonrisa burlona:
-Eres un buen hombre Doran, pero un necio al fin y al cabo, sabes que los Lannister no aceptaran a la Víbora Roja en su Consejo.
-Lo harán -Le contradijo Doran -si quieren conservar nuestro apoyo, tendrán que acceder.
-Tú haciendo chantaje a los Lannister, Doran, es lo último que esperaba ver.
-Tienes otro motivo para ir a Desembarco del Rey. Vas a exigir justicia.
-¿Justicia? -Oberyn alzó una fina ceja.
-Sí, exigirás la cabeza del hombre que mató a Elia.
Esta vez Oberyn sí se sorprendió.
-No habías hablado del tema en más de dieciseís años -dijo.
-Porque esperaba el momento adecuado, mi intención es que partas a reclamar el asiento en el consejo dentro de un més. Para bien o para mal, es posible que este asunto acabe sin solución, pues Stannis Baratheon va hacia Desembarco del Rey, Robb Stark asola las tierras del Occidente, Balon Greyjoy está invadiendo el Norte y nadie sabe que hacen los Tyrell. De todas formas, correré el riesgo de apostar por Joffrey, si triunfa, podrás reclamar justicia y exigir tu asiento en el Consejo, además de la enorme cabeza de la montaña. Si Joffrey pierde, Stannis o cualquier otro acabaran con toda la familia Lannister, Lord Tywin y Gregor Clegane incluidos, y también se hará justicia, sea como sea, tu ganas. Observa bien, sé cauteloso, busca aliados, pero no los provoques en exceso. ¿Lo has entendido?.
-Mejor será que ellos no me provoquen a mí -bufó Oberyn -.Pero de acuerdo, acepto ir, por una vez estás corriendo riesgos, hermano. ¿Seguro de que el calor no te está afectando?.
Tras estas palabras, se levantó y se dirigió hacia la puerta cuando oyó la voz de su hermano.
-Oberyn, no te lleves a Ellaria a la corte,por favor,  sería un insulto situar a una bastarda junto a la familia real.
Oberyn se marchó sin responder, y se dirigió a su habitación.
Ella ya estaba allí, desnuda y perfecta, tan exótica como siempre, Ellaria en realidad no era hermosa, pero llamaba la atención todo su ser, a Oberyn le encantaba.
La poseyó rápida y apasionadamente. Cuando terminaron , Oberyn se echó a un lado de la cama y, mirando al techo, dijo:
-Mi hermano no quiere que vengas a la corte, porque eres bastarda.
Ellaria se echó a reír:
-¿Y eso te molesta?
-No, pero mi hermano es quien manda, aunque para el caso que me hace, supongo que yo también puedo desobedecerle por una vez. Ven conmigo a la capital.
-Pero...¿Y las niñas? Son muy pequeñas para quedarse aquí. -se preocupó Ellaria Arena.
-No te preocupes, sus medio hermanas cuidarán muy bien de ellas, y mi hermano no permitirá que les pase nada. -la besó tiernamente -.Te gustará la capital, y estoy seguro de que disfrutaremos con el juego.
-¿Qué juego? -preguntó Ellaria.
-El juego de los grandes señores y los reyes, el juego de tronos.

     

1 comentario:

  1. Brrrrrrrr. ¡Me gusta el final! ¿Para qué seguir las normas pudiendo saltárselas? (?) xDD La verdad es que sobre este personaje sólo sabía lo que tú me habías contado, me llama la atención xDD Y... ¿Ellaria Arena? ¿De dónde es esta bastarda?

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